Entonces, acaba de averiguar que sus riñones están fallando

Un día va usted para su examen físico, quizá porque se ha sentido, generalmente, mal—con nauseas, poco apetito, dolor de músculos, fatiga, falta de sueño. Después de revisar sus resultados de laboratorio, su doctor le explica que sus riñones están fallando. Después de más pruebas, quizá una biopsia renal, surge un diagnóstico más definitivo, y se le dan malas noticias y buenas —generalmente, en ese orden. Las malas noticias: Su enfermedad del riñón es irreversible y pronto necesitará diálisis. La buena noticia: Usted es un probable candidato para trasplante de riñón.

Cuando primeramente sabe qué tan enfermo está y potencialmente con un resultado funesto de su enfermedad, un ciclón de ansiedad, junto con un montón de información vertiginosa pueden abrumarlo. Eso es normal. Tendrá tiempo para digerirlo todo y aprender acerca de lo que altera la vida y la ruta que sigue para salvar su vida. Esta va a ser una larga jornada —meses, quizá años —pero no puede completarla si no comienza y eso comienza ahora.

Paso uno: No entre en pánico.
Mantenga la calma. Millones de personas han estado en sus zapatos antes y muchos de ellos lo están todavía hoy. No permita que el pensamiento racional lo apague o caiga en la tentación de disolverse emocionalmente y darse por vencido. Los ejercicios para respirar ayudan: respiraciones profundas, dentro a través de la nariz y fuera a través de la boca. La respiración profunda y la calma que genera le ayudará a enfocarse, escuchar, absorber información y planear para los desafíos que se avecinan. Repita estos ejercicios varias veces al día.

Paso dos: No se aisle.
Hable con sus familiares, sus seres amados y amigos acerca de su situación. El construir una red de apoyo es clave para adaptarse a los cambios de la vida u obtener un nuevo riñón. Puede que también envíe un mensaje a tiempo a alguien —familiar, amigo, colega, compañero de cuarto —quien puede acabar siendo un donador. Pero no avance hacia esa noción todavía; es demasiado temprano para usted y para ellos (los pondrá nerviosos y con conflicto emocional). El solo saber que usted está enfermo, es suficiente información por ahora. Hay suficiente tiempo adelante para evaluar el panorama de opciones para usted y la gente que se preocupa por usted.

Paso tres: Mantenga todas las citas médicas y venga preparado.
Esto es vitalmente importante, especialmente al principio de su odisea, cuando lo que usted no sabe excede por mucho lo que sabe. Venga armado con preguntas escritas —y de forma ideal, un partidario que tome notas —puesto que los médicos pueden estar presionados por el tiempo y no saben la naturaleza precisa de lo que más le preocupa. La comunicación clara es especialmente importante para los pacientes que no hablen inglés. Pida donde puede obtener literatura en español y, en diálisis, solicite comunicación consistente con enfermeras que hablen español, nutriólogos y trabajadores sociales.

Paso cuatro: Haga saber su deseo de un trasplante.
Comience por discutir lo del trasplante con su doctor tan pronto como su salud, confianza y comodidad se lo permitan. Si ellos le dicen: “platicaremos acerca de eso más adelante” dígales: Si, ya sé que no pasará mañana, pero quiero comenzar a planearlo desde ahora”. Entre más temprano plante la semilla, mejor. De esa manera, usted envía un mensaje claro a su equipo de cuidado de salud acerca de su determinación de vencer a la enfermedad del riñón para regresar a su vida normal. Dígales con suficiente anticipación y recuérdeles con frecuencia. El silencio y aquiescencia son sus peores enemigos. Se lleva tiempo, esfuerzo y un equipo de trabajo para que su doctor conduzca un trasplante. Si no lo saben, esa será su meta sólida, es más fácil “encerrarlo” en la diálisis —presumiblemente, el resultado más triste que plaga la terapia de la enfermedad renal hoy.

Sobre todo, recuerde esta clave para navegar la ruta hacia adelante y repítase a sí mismo frecuentemente: ¡A nadie le importa usted más que usted mismo! No sea tímido. No se preocupe de molestar a los doctores con preguntas. No se preocupe en preguntarse donde pueda encontrar información actualizada en diálisis y trasplante. Es su futuro lo que está en juego, el de nadie más. Abrace esta noción, desde el momento en que el médico solemnemente le dice que sus riñones están fallando hasta el momento en que lo pongan sobre la camilla de operación para el trasplante.
Puede salvar su vida.