La experiencia de un donante de riñón

Con los promedios de obesidad y diabetes disparándose, estamos enfrentando una epidemia futura de gente con la necesidad de diálisis a largo plazo o —infinitamente preferible —un trasplante de riñón. Aunque la mayoría de todos pudiéramos, en teoría, donar un riñón —porque nacimos con dos de ellos y solo necesitamos que uno funcione —la donación de órganos es, sin embargo, una gran decisión, que involucra cirugía mayor, hospitalización y tiempo libre del trabajo.

Por lo tanto ¿Qué es donar un riñón?

Ginger Gillquist, quien donó un riñón a su esposo, Mick Kronman hace 25 años, dice: “Además de dar a luz a mi hijo, el donar un riñón fue la cosa más gratificante que alguna vez he hecho. Vivo cada día con la persona a quien lo done, quien me da las gracias por salvar su vida todos los días. También fui la persona quien vio todos los días que tan enfermo estaba y cuánto sufría, mientras esperaba por un trasplante. Para mi el tener casi una compatibilidad perfecta para darle uno fue, excepto por el nacimiento de nuestro hijo, el gozo más grande de mi vida”.

Ginger y Mick fueron solamente el trasplante de esposa 100th en los Estados Unidos (y el 14th en el Centro Médico de Cedars Sinai), ayudando a introducir el trasplante de un familiar no sanguíneo.

“Solo hemos estado casados por tres meses”, dice Ginger. “De hecho, Mick descubrió que su anterior trasplante de riñón estaba en dificultades cuando nos hicimos el examen de sangre para nuestra licencia de matrimonio”.

“Cuando descubrí que él necesitaba un trasplante, de inmediato me convertí en voluntaria. Mick había recibido un riñón de su hermano con anterioridad y no tenía ningún otro familiar de sangre que pudiera donar”.

“Aunque Mick señala que anteriormente, había tenido temor a las agujas, yo no tuve reparos acerca de pasar por el trabajo médico extensivo requerido, junto con una evaluación psiquiátrica. ¡Yo quería salvar la vida de mi esposo! Cuando averiguamos que yo era compatible, conduje a casa del trabajo y ambos nos abrazamos llorando. Fue una alegría saber que podría dar vida a la persona más cercana a mi —mi amante y mi mejor amigo”.

Tres años más tarde, Ginger y Mick no tuvieron problemas en concebir y dar la bienvenida a su hijo, Cole, quien acaba de graduarse del colegio en junio.

Aunque la donación de Ginger fue una experiencia extremadamente positiva, ella reconoce que “hubiera estado devastada”, si su donación hubiera fallado —si el cuerpo de Mick hubiera rechazado el riñón. “El donar un riñón es una experiencia demandante en cada nivel”, explica ella. “Es bastante desalentador físicamente —el trabajo médico, la cirugía y luego, la recuperación. Pero también es muy demandante emocionalmente. Tienes tantas esperanzas puestas en el éxito de la cirugía. Si falla… Bueno, eso sería devastador”.

Tal como ocurrió, el riñón de Ginger funcionó bien para Mick por 13 años, pero eventualmente, Mick necesitó otro trasplante y otro y finalmente un cuarto, con el cual vive al día de hoy. Para ese trasplante, un amigo tuvo la voluntad de donar, pero no fue compatible para Mick. Como resultado, el amigo donó su riñón a un grupo de donantes, del cual se donó a alguien que fue compatible, mientras que otro riñón donado fue para Mick.

“La donación de nuestro amigo salvo dos vidas —la de Mick y la de otra persona. Desafortunadamente, debido a que el otro beneficiario deseó permanecer anónimo, nuestro amigo nunca tuvo la satisfacción de saber cómo funcionó su regalo”.

Para Ginger y Mick, sin embargo, la donación de su riñón, es “un regalo que sigue dando”.  “Definitivamente, ha hecho nuestro vínculo más fuerte. Hemos pasado por tanto juntos; las altas y bajas, las experiencias cercanas a la muerte, las recuperaciones aparentemente milagrosas. Nos hace apreciar cada día de salud que disfrutamos juntos”.