Hace algún tiempo, mientras escribía este libro, realicé lo que se llama ‘localización de estrés’ para ver en que parte de mi vida acumulé el estrés que más tarde derivó en cáncer de pulmón y otros problemas. Por supuesto, que el estrés no fue probablemente el único factor que contribuyó a mis problemas de salud, pero estoy convencido que fue el problema principal. Para entender mi salud – y le recomiendo que aplique la misma técnica de ‘localización de estrés en su vida – necesitaba saber dónde y cómo caí en dicha trampa de estrés auto-inducido.

En mi caso, supe que comenzó el día que elegí estudiar medicina, en 1964. A propósito, yo creo que esta trampa de estrés auto-inducida es común entre muchos de mis colegas médicos. Yo amaba la medicina, pero también me coloqué bajo una enorme presión para salir adelante. En lugar de intentar balancear la tremenda cantidad de información que era necesaria para moverme al siguiente plan de estudios del siguiente año, con un programa de ejercicios moderado y comida saludable, me forcé tan duro que, para el final del primer año, ya estaba sintiendo los efectos físicos negativos. Nuevamente, con el uso de un espejo retrovisor, es fácil ver los errores del pasado. Cuando estaba en la escuela de medicina, no estaba preparado para preparar mis alimentos, tenía poco entendimiento sobre la comida saludable y solo me alcanzaba para comer alimentos básicos altos en almidón, los llamados alimentos reconfortantes de carnes procesadas y guisados. Mi dieta estaba desprovista de fibra y vegetales verdes, que jugarían un papel muy importante en el desarrollo de la diverticulitis posterior en mi vida. Por supuesto, que los divertículos (debilidad en la pared del colon que parecen microglobos) llegan a infectarse y la condición que sigue es una enfermedad muy seria llamada diverticulitis. La revelación total. Estuve crónicamente constipado durante toda la carrera de medicina por mi estilo de vida poco saludable. La presión en el colon por el esfuerzo de tener una evacuación intestinal combinada con la falta de sueño, un tracto gastrointestinal que se sintió abandonado a causa de mi temprana enfermedad de diverticulosis.

Me había trazado, de manera imprudente, un curso de estudios sumamente ambicioso y luego se creó un ritmo salvaje y febril que no podía sostener. En realidad, tenía poca elección si quería lograr mi sueño de llegar a ser doctor. Era joven, me sentía invencible y casi inmortal y creí que era heroico, como si estuviera desempeñando el rol de un ‘caballero blanco’. Eso se convertiría en casi algo como una ‘buena noche’, porque las semillas de la enfermedad estaban plantadas. Logré terminar la escuela de medicina y la residencia, pero la situación engañosa acerca del estrés y la enfermedad física, es que puede ser acumulativa, permanece enroscada y es tan peligrosa como una serpiente en tu sistema, por años.

No había una sola causa para mi cáncer de pulmón, pero creo que el estrés del pasado en mi búsqueda por llegar a ser doctor, la residencia médica con horas inhumanas de trabajo que condujo a la privación crónica del sueño, mala alimentación con prisas y la práctica de una especialidad difícil, atendiendo a los pacientes más enfermos, plantó las primeras semillas.

Recuperarme de esa cirugía fue para mí una bendición. En aquella ocasión, estaba tan frágil y debilitado que no tuve otra opción que descansar. No puedo decirle acerca de un momento mágico,  libro o cita de inspiración que me ayudara a una comprensión más profunda de la fusión completa de cuerpo y mente. Todo lo que sé es que sucedió. Mientras permanecía allí, finalmente me sentí seguro de mis sospechas de que el estrés había jugado un gran papel en el desarrollo de mi enfermedad. Había una estrecha relación entre la salud emocional y física. De hecho, me emocioné, porque supe, instintivamente, que iba en la dirección correcta. Comencé a tomar la ‘localización de estrés’ en mi propia vida y en mi cabeza, recostado en la cama, curándome de una manera más poderosa que nunca me hubiera imaginado. Me llegó la luz y ‘lo logré’. Finalmente, entendí donde estaba escondida la llave de mi propia salud – estaba en mi cabeza, en mi nueva esperanza en la relajación y aceptación de mi mismo y el mundo, de una manera amorosa – fue increíblemente transformador. Actualmente, estoy sano, por primera vez, desde que puedo recordar.

Cuando comencé a practicar algunas de las cosas de las que hablaré en el siguiente capítulo, mi cuerpo reaccionó de inmediato de una forma saludable. Antes de esto, mis problemas de salud, como ya lo he explicado, podrían haber llenado un libro de medicina. Tomé pastillas, me sometí a cirugías, estuve en horas incontables de rehabilitación, pero ninguno de estos ‘remedios’ resultó ser más importante que el aprender cómo deshacerme de mi estrés interno, para luego practicar a conciencia las cosas que nos ayudan a eliminar el estrés. Esto demostró ser el mejor RX para mi sistema inmunológico y es una de las razones principales de que este capítulo sea tan largo. Quería que usted supiera que no importa qué enfermedad usted o un ser querido podrían estar sufriendo, hay formas de triunfar, ¡especialmente si usted cumple su parte del trato con su sistema inmunológico! Manteniendo nuestro sistema inmunológico fuerte, debe ser uno de los enfoques básicos de nuestras vidas. Una de las grandes cosas acerca de salir adelante con un estilo de vida con bajo estrés, ¡es mucho más placentero vivir de esa manera! Es una espiral ascendente positiva y de la mejor forma.